Me quedo entre la inocencia y la verdad, entre la melancolía y la desolación, un leve suspiro, una ilusión y un perfecto y magnífico estandarte de felicidad entre mis brazos, para algún día intentar soñar una vez más...
Me quedo entre la pasión y la confusión, entre el triunfo y la derrota de un alma perdida en la eternidad, de una lucha constante entre la guerra y la paz desatada por un profundo amor escondido...
No quedan huellas, no queda mal, sòlo queda una esperanza, una duda y una verdad... nuestro eterno amor...
SILVERHEART
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